Eres un jefe, no un súper-héroe

Los últimos ocho años los he dedicado a trabajar con responsables de equipos que desesperaban por no ser super-jefes.

Todavía me resuenan con fuerza algunas de esas conversaciones. Desde ese responsable con aspecto de hipster que -a medio programa- decide dejar su posición al frente del equipo por pensar que no estaba preparado (posiblemente era el que más lo estaba), a aquella asistente que mirándome desde sus ojos azules me contaba lo difícil que era llevar equipos, y lo mal que se sentía por no tener todas esas habilidades de las que estabamos hablando en la formación.

Durante este tiempo he aprendido que los jefes sensatos se están preguntando constantemente si están preparados para llevar equipos.

Ser jefe no es fácil, ya lo sabemos, de hecho casi la mitad de los jefes españoles no dan la talla… pero eso no significa que tu no puedas estar en la otra mitad. Y sin necesidad de ser un súper héroe. Pertenecer a ella es algo que se gana en el día a día y no en las grandes batallas.

Acéptalo, eres vulnerable

El primer paso es comprender que lo que sientes es normal. Si piensas que lo sabes todo sobre el liderazgo, o que tus habilidades te pueden sacar de cualquier lío, posiblemente tienes ya la batalla perdida.

Eres tan vulnerable como Superman lo es a la kriptonita. Aprende a convivir con esta vulnerabilidad. Asúmela y cuéntala.

¿Contarla?¿A quién?¿A mi equipo?

Pues si, tal y como señala Dan Coyle en su más que recomendable libro “The Culture Code: The Secrets of Highly Succesful Groups” (o en su traducción casi literal al castellano “Cuando las arañas tejen juntas pueden atar a un leon“) la vulnerabilidad es  uno de los tres secretos que comparten los equipos de alto rendimiento.

Ser vulnerable genera conexión y confianza.

Algo que además es necesario hoy en día, por que ¿Hasta que punto puedes ser un jefe a la antigua usanza en la complejidad de los nuevos entornos VUCA?

Si quieres profundizar algo más en este punto puedes hacerlo en el fantástico blog “Bakadesuyo” en la entrada “This Is What The Best Teams And Families All Do: 3 Rituals From Research“.

… pero tienes super-poderes

Cada uno de los super-heroes tiene un poder distinto. A Flash le conoces por su velocidad sobrehumana, a Spiderman por su agilidad, al Dr. Strange por su magia, a Charles Xavier por su mente y a Hulk por su fuerza. Ninguno de ellos intenta utilizar otro.

A ti te pasa lo mismo, tienes alguna habilidad especial que te distingue. Ser un gran jefe tiene más que ver con potenciar aquello que te hace especial que en trabajar únicamente aquello en lo que no eres bueno.

Los buenos jefes son genuinos y obtienen su fuerza de lo que les hace distintos.

¿Cuál es el tuyo?

Año nuevo, vida nueva. ¿Quieres comenzar a marcar la diferencia? Te propongo dos ideas:

  • Descubre en que destacas y trabaja para que pase de ser una fortaleza a un super-poder.
  • Por el otro lado, evalua aquello en lo que tienes camino por recorrer y llévalo a unos mínimos aceptables (si eres poco asertivo y tiendes a la agresividad recuerda a Hulk intentando controlar su mal genio).

Hay multitud de cosas en las que seguro que te distingues. ¿No sabes por dónde comenzar? Sigue este plan en tres pasos.

1.- Como me veo

Toma una página en blanco. Apunta aquello en lo que te encuentras cómodo, aquello que te permite destacar sobre tu entorno. Dedícate tu tiempo. Apunta también donde crees que deberías de mejorar.

Cuando termines dale una segunda vuelta. Piensa en las habilidades que demuestras

  • Hacia ti mismo
  • Hacia los demás
  • Hacia tu equipo
  • Hacia tu organización
  • Hacia la sociedad

Y en otras dimensiones:

  • En lo técnico.
  • En lo relacional
  • En lo emocional

2.- Como me ven: Pregunta a tu entorno

Esa es la visión que tienes sobre ti mismo, puede que esté distorsionada. Contrastala. Pregunta a tu equipo, a tu jefe, a tus amigos. Déjales que hablen libremente y solo cuando hayan terminado revisa con ellos tus conclusiones.

3.- ¿y algo más objetivo?

Busca algún tipo de auto-diagnóstico o test que te ayude. Si tienes la suerte de que tu organización de ofrece formación cada cierto tiempo revisa lo que has hecho.

Si no dispones de nada de esto existen otros que puedes utilizar. Te recomiendo especialmente el que ofrece la Universidad de Pennsilvania a través de Authentichapiness.

En su página podras encontrar multitud de auto-diagnósticos, en este caso me refiero al que se denomina “Brief Strenghts Test” (o breve cuestionario sobre fortalezas) que te ofrece 24 dimensiones distintas. O si quieres algo más fino tienes el cuestionario Via de Fortalezas Personales con 240 preguntas (te recomiendo este segundo).

Por cierto, los dos los puedes realizar en en castellano.

Propósitos de Año Nuevo

Ahora que has realizado la reflexión, has hablado con tu entorno y has revisado donde te encuentras más fuerte el siguiente paso es ponerse en marcha.

Planea como puedes llevar tus fortalezas a super poderes. Evalúa cual es el mínimo al que quieres elevar las competencias con las que no estás satisfecho.

Importante: no hagas planes irrealizables, planteate dos o tres objetivos y a por ello!

A partir de ahí, ya sabes, tienes un año entero para convertirte en super-jefe.

Un comentario en “Eres un jefe, no un súper-héroe

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