Hace relativamente poco, una de las personas de mi equipo puso sobre la mesa el tema del compromiso. Fue una conversación bastante complicada, por que en el fondo ¿Qué es el compromiso?¿Cómo se mide?¿Mi concepción de compromiso es igual a la tuya?¿Hay alguna que sea más cierta que otra?
En realidad, no. Podemos dialogar, buscar visiones similares, pero los matices crean zonas borrosas donde no encontraremos siempre un lugar común. Y no es sólo debido a que es un término endiabladamente abstracto, es que además tiene un contenido emocional de los que nos puede nublar la mente y las entendederas. De la definición que le demos al compromiso puede resultar que alguno de los interlocutores incluso se sienta atacado por no parecer estarlo (incluso aunque no lo esté).

El compromiso es un concepto amplio y subjetivo que depende de nuestros modelos mentales, de nuestro aprendizaje y de nuestra experiencia.
Por ejemplo, para algunas personas, dedicar muchas horas al trabajo puede ser considerado como una muestra de compromiso. Para otros puede ser visto simplemente como una falta de eficiencia.
De igual manera, la forma en que cada individuo define y busca alcanzar los resultados necesarios puede variar significativamente. Para algunos, conseguir los objetivos a cualquier precio puede ser considerado como una muestra de compromiso, mientras que para otros puede ser un comportamiento falto de ética.
Además, el compromiso también puede ser entendido en el contexto de la lealtad y la dedicación hacia una empresa. Algunas personas interpretan el compromiso como el hecho de permanecer en una misma organización durante toda una vida. Para otras puede, sin embargo, ser visto como algo que no tiene que ver con el compromiso, y si con una diferencia de prioridades en cuanto a su carrera y desarrollo profesional.
¿Qué es el compromiso?
Según la RAE la palabra «Compromiso» tiene varias acepciones: obligación contraída; palabra dada; dificultad, embarazo, empeño; delegación para proveer ciertos cargos eclesiásticos (…); promesa de matrimonio… y alguna más que no merece la pena citar.
Como siempre, nos ofrece un marco adecuado, pero se queda corto sobre lo que las organizaciones quieren entender hoy en día como compromiso (o «engagement» si nos vamos al inglés). En cualquier caso, parece que todas ellas ofrecen un componente de VOLUNTAD. Es algo que decidimos de forma consciente y racionalmente.
A esta definición podemos añadirle lo que Kevin Kruse señala en la revista Forbes:
Definition: Employee engagement is the emotional commitment the employee has to the organization and its goals.

y de esta definición recoger otra idea: el compromiso EMOCIONAL que la persona presenta hacia la organización y sus objetivos.
Incluyamos una tercera dimensión: los VALORES y obtendremos una interesante combinación de lo racional, lo emocional y lo ético.
Al más puro estilo aristotélico podemos decir que el compromiso es el lugar donde existe una intersección entre la decisión consciente de la persona por apostar por un proyecto, la entrega emocional y la alineación e identificación con unos valores.
¿Compartidos? No necesariamente, ahora le daremos otra vuelta de tuerca a esta idea.
¿Con qué nos comprometemos?
No seas ingenuo, ni tu, ni tu equipo estáis necesariamente comprometidos de la misma manera. Esa intersección entre el compromiso racional, el emocional y los valores pueden reflejarse en comportamientos distintos.
Compromiso con una idea superior
Puedes estar comprometido con la idea de mejora de tu entorno, de la sociedad o los grupos con los que interactúas Las personas que se encuentran aquí hacen bascular el peso de su compromiso sobre todo en la parte ética, de modo que, mientras el trabajo esté alineado con este compromiso todo va bien.
Durante la Segunda Guerra Mundial un grupo de curadores y empleados de la National Gallery continuaron trabajando bajo la amenaza de los bombardeos que estaba sufriendo Londres para mantener a salvo los cuadros que todavía se conservaban allí. Algo similar a lo que hizo el Comité de Evacuación del Tesoro del Pilar durante la Guerra Civil. Seguro que no fue el sueldo el que les llevó a arriesgar sus vidas.
Compromiso con la organización
Cada vez más escaso parece (según Gallup en España el compromiso es del 10%, con un 75% que no está comprometido y un 15% que está activamente falto de compromiso -datos agregados de los años 20 a 22-). Cuando el compromiso es con la organización parece que es cuando figura el equilibrio entre la parte emocional y la racional.
Recuerdo hace unos años en un curso a una persona diciendo con orgullo a toda la sala «Yo soy Airbus» como el ejemplo más claro de este tipo de compromiso. No lo he visto muchas más veces, he de añadir. Compromiso con la organización aparece cuando existiendo problemas económicos o financieros los empleados aceptan -e incluso proponen- reducciones temporales de salarios.
¡Importante! Es fundamental mantener un espíritu crítico para no perder de vista tus propios valores cuando los de la organización toman prioridad. Recuerda siempre escuchar tus propias convicciones y evaluar si están alineadas con las decisiones de la entidad.
Compromiso con el equipo
La persona está comprometida con el equipo. Si el equipo está comprometido con la misión de la organización es fantástico. Si el equipo sólo está comprometido con el equipo… bueno, tienes un problema. En este caso es la parte emocional la que predomina y el valor equipo, solidaridad o compañerismo el que se antepone a lo racional.
En más de una organización en la que he estado trabajando he visto como cuando una parte del equipo abandona la organización se produce el efecto llamada. Esto hace que buena parte del equipo siga a algunas de las personas que han abandonado la organización, llegando en ocasiones incluso a consolidar al mismo en otra organización distinta.
Compromiso con el líder
Viene a ser una variante del anterior. En este caso el compromiso no es con todas las personas del equipo, sino con el líder del mismo (no necesariamente el jefe). Mientras esta persona esté en el equipo, el compromiso que cohesiona al mismo alrededor de un proyecto continúa. Si el líder desaparece, el equipo pierde presión y abandona esos comportamientos que aparentemente eran los de un equipo «comprometido».
En un par de ocasiones he visto como la salida de un par de directores de organizaciones en las que he trabajado (y estoy hablando de grandes, muy grandes, organizaciones) iba seguido por la salida de buena parte del equipo detrás de ellos… para terminar trabajando con el en otra organización.
Quizá piensas que es un ejemplo de grandes organizaciones, pero no necesitas ser Alejandro Magno ni estar en una de las Big Four. Hace unos meses me contaban como la salida de una coordinadora de voluntariado de una organización fue seguido de un abandono masivo de su equipo de personas voluntarias. Cuando las personas se fueron, desde luego no lo hicieron por dinero. Tampoco por seguir a su líder a otra organización -se jubilaba-. Y en cualquier caso, todas ellas, os lo aseguro, !Estaban comprometidas con un ideal superior!
Compromiso con uno mismo
El mundo de la vocación y la motivación. La persona puede estar comprometida de forma personal por que es lo que ha decidido y lo que le llena. Normalmente es un tema de valores y emociones difícil de llevar a lo racional.
Lo que antiguamente se conocía como la ética del trabajo. Eso que se reflejaba tanto en la idea del trabajo bien hecho como en lo vocacional. Suele acompañarse con pensamientos del tipo de «Yo vengo a trabajar por que creo que tengo una obligación ética a la que me he comprometido con una organización. Mientras la situación permanezca estable y responda a mi idea de una relación justa y equitativa ¡podéis contar conmigo!»
Y para terminar, un nivel de compromiso que no es tal, similar al anterior, pero que sólo se mueve en el mundo racional: el de la responsabilidad que una persona adquiere con la firma del contrato. Si los deberes y obligaciones están bien definidos y la persona los cubre no será compromiso, pero los comportamientos y resultados serán los buscados.
Piénsalo, a lo mejor no dispones de esa persona que va a aportar lo extraordinario -esa «extra mile» o milla extra que dicen los británicos- que dicen que aportan las personas comprometidas, pero seamos realistas… con los niveles de compromiso que señala Gallup, tener una persona responsable en tu equipo la convierte en un pilar sólido del equipo.

Entonces ¿Son excluyentes? En absoluto, lo raro sería que se acumularan todas estas dimensiones del compromiso. Lo normal será que convivan una, o dos o tres. En pocas ocasiones verás todas ellas. Tu labor al frente de un equipo será la de intentar comprender con que se encuentran comprometidos cada uno de los miembros de tu equipo e intentar alimentar ese canal.
Una última reflexión
El compromiso es un acto, no una palabra – Jean Paul Sartre
El compromiso es un estado al que debería de aspirar todo responsable de equipo para las personas que lo conforman, pero no te olvides, es algo interno. Jamás vas a saber si una persona realmente está comprometida o no. Evita realizar juicios precipitados -incluso sosegados- sobre su nivel de compromiso.
Si tienes que hablar con cualquier persona de tu equipo sobre su compromiso, mejor centra tu conversación en los comportamientos que presentan y los objetivos que consiguen. Son hechos, y serán matizables, pero son indiscutibles. No tendrás mejores indicadores que estos de aquello que parece ser compromiso.
En conclusión
Todo el mundo tiene un concepto claro sobre lo que es el compromiso, pero no todos los conceptos de compromiso son igual de válidos para todo el mundo. Aunque ofrece un espacio común en el que determinados comportamientos son claros, los límites son difusos dado que tocan las dimensiones de lo racional, lo emocional y lo ético. Cada una de estas dimensiones ofrecen tipos de comportamiento válidos, pero no siempre compartidos. Una persona puede estar comprometida con su misión y no estarlo con su organización, o quizá estar comprometida con el equipo, pero no con la misión… Revisa con que estás comprometido tu, y con que lo está cada una de las personas de tu equipo y tendrás una mejor idea de las palancas que pueden llevaros a todos un poco más allá.
Y tu ¿Qué opinas?
¿Existen más dimensiones del compromiso? Seguro que si. Ayúdanos a comprenderlas compartiendo tus pensamientos o experiencias para poder seguir profundizando en este apasionante mundo. Nos encantará escucharte.