Tu propio modelo de liderazgo (1) – Tu mismo

Llevar un equipo consiste en vivir en una imperfecta simbiosis entre tu manera de entender el mundo y la forma en la que el mundo se comporta.

La semana pasada hablaba sobre los modelos de liderazgo, y como estos te ayudan a saber como actuar -cuando están bien diseñados- de forma eficiente.

Un buen modelo además te ayuda a reflexionar sobre como gestionas. De modo que también te ayudará a describir tu perfil cuando tengas que explicar en una entrevista de trabajo que aportas como líder a un equipo.

Ahora bien, no todas las organizaciones han realizado ese ejercicio de reflexión sobre el tipo de “jefes” que quieren tener.  Si este es tu caso, mi propuesta es que crees tu propio modelo. Te reafirmará sobre tu forma de actuar o te invitará a cambiar como lo haces.

De dentro a fuera

Liderazgo - De dentro a fuera - Javier Urbano

Si tienes que comprender como te comportas y como es el mundo te propongo que empieces por la parte más compleja: comprenderte a ti mismo.

Lo más difícil de esta observación tiene que ver con lo cerca que estás de ti mismo. Todo lo que has vivido y has aprendido te va a parecer la forma lógica de actuar. Tomar distancia y describir lo que eres te ayudará a emprender los siguientes pasos.

Por otro lado, cualquier modelo de liderazgo que se precie comienza así, con una reflexión sobre lo que eres para construir lo que serás. Una vez llevado a cabo este primer paso podrás comenzar a ver hasta que punto aquello que eres te permite trabajar adecuadamente.

Eres como un explorador, llevas una mochila llena de experiencias, creencias, conocimientos, valores, opiniones… Son herramientas y recursos que fueron útiles en el pasado y que tienes que revisar para saber si lo son ahora, y lo serán en el futuro.

Las primeras preguntas

Seguro que intuitivamente conoces las respuestas, pero también casi seguro que no son preguntas que te haces muy a menudo.

Tus razones – ¿Por qué quieres ser “jefe”? Hay tantas respuestas como responsables. Puede que ya ni te acuerdes, piensa entonces que te movió a aceptarlo.

¿Aceptaste ser jefe por fidelidad a la organización?¿Por ambición?¿Por reto?¿Por presión familiar o social?…  Y ahora ¿Sigues teniendo algún tipo de motivo para serlo?

Tus valores – ¿Qué valores te mueven? Enuméralos, tanto a nivel personal como laboral. Los valores definen como te comportas, son parte esencial en tu manera de relacionarte con el mundo.

¿Qué es más importante para ti? ¿La familia o el trabajo?¿El disfrute o el sacrificio?¿La empresa o la persona?¿El trabajo bien hecho o los resultados?¿Tradición o innovación?¿Control o libertad?…

Tus creencias – Como los valores, las creencias definen los límites de tu campo de juego. Todo lo que esté mas allá de ellas queda fuera de tu realidad.

¿Crees que las personas son vagas y egoístas y solo funcionan si las aprietas?¿Crees que por el contrario son autónomos y auto-motivados?¿Crees que tienes que ser amigo de todo el mundo en el trabajo?¿Crees que sin sacrificio no hay trabajo bien hecho?…

Tu experiencia – Tu historia ¿Qué has aprendido de tus anteriores responsables?¿Qué te ha gustado de ellos?¿Qué comportamientos has heredado que funcionan?¿Y que no funcionan?

¿Tu primer jefe era especialmente autoritario?¿Te desarrollaba o te ignoraba?¿Te daba autonomía o te marcaba de cerca?¿Hablaba con claridad o era manipulador?¿Era próximo o lejano?…

Compara – Para profundizar más todavía mírate en otros para ver que cosas haces diferente (y viceversa). Cualquier cosa que te llamen la atención posiblemente merecerá que te pares a reflexionar. Utiliza a los demás como si fueran un espejo para aprender de ti mismo.

¿Por qué los demás organizan reuniones (o no)?¿Qué hacen para ganar la confianza?¿Qué tipos de comportamientos tienen que fomentan el compromiso?¿Cómo motivan?¿Qué tipo de conversaciones tienen con sus equipos?

Tus virtudes – Termina enumerando cuales son tus puntos fuertes en la gestión de personas ¿Qué competencias tienes?

Utiliza cuatro niveles: (a) las que te relacionan contigo mismo, (b) las que utilizas con tu equipo, (c) las que te facilitan el trabajo en la organización y (d) aquellas que tienen que ver con la sociedad.

¿Qué habilidades innatas tienes?¿Qué eres capaz de hacer?¿Qué has aprendido a hacer?

 

5 preguntas para el autoliderazgo - Javier Urbano

¿Añadirías alguna pregunta más? Estaría encantado de que me comentaras cualquier pregunta que pienses que es útil para conocerte.


Ya has dado el primer paso. Ahora toca ver cuantas de estas ideas, herramientas y recursos son válidos para trabajar en el entorno en el que te encuentras. Pero esto será la próxima semana.

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